Este domingo, en el circuito de Losail, el Fórmula 1 disputó su penúltima cita del año — el Gran Premio de Qatar — con un desenlace de alto voltaje para la definición del título.

Con la presión del título asfixiando, Oscar Piastri había comenzado el fin de semana con un golpe de autoridad al ganar la carrera sprint del sábado.

Pero en la carrera principal, Verstappen emergió con temple: controló la pista, aprovechó los errores estratégicos del rival, y cruzó la meta como ganador.

Completaron el podio Piastri — demostrando consistencia — y Carlos Sainz, quien firmó un tercer puesto inesperado al mando de un auto de media parrilla.

Al cerrar la jornada, la tabla quedó más ajustada que nunca: Lando Norris sigue al frente con 408 puntos; Verstappen se acerca con 396; Piastri acecha con 392.

La definición del título ahora se decide en la última fecha — un GP en el que más que velocidad, importará estrategia, nervios y temple.

De esta forma, Verstappen revive sus aspiraciones: con su victoria en Qatar demuestra que no está entregado.

Por su parte, Piastri subraya consistencia: un podio tras ganar la sprint lo mantiene en la pelea con opciones reales.

Sainz vuelve a sorprender: su tercer lugar con un Williams demuestra que en F1 a veces lo inesperado aparece.

Norris llega a la última batalla con ventaja, pero sin margen para errores: el título está abierto.

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