La selección mexicana cayó 5-0 ante Portugal en los octavos de final del Mundial Sub-17, quedando eliminada en una noche marcada por errores tempranos, expulsiones y una cascada de goles en pocos minutos.

El partido se rompió apenas al minuto 14, cuando un penal sancionado tras una falta del mexicano José Navarro fue aprovechado por Portugal para tomar ventaja. Apenas un par de minutos después, Navarro recibió tarjeta roja por una acción violenta que dejó a México con diez hombres. Con ese escenario adverso, la selección dirigida por Carlos Cariño tuvo momentos de lucha, pero careció de eficacia.

En el segundo tiempo, lo que sonaba a remontada se esfumó entre los minutos 81 y 86, cuando tres goles visitantes —por Anísio Cabral, Zeega Figueiredo y Pereira— sellaron la eliminación mexicana. Para agravar la situación, el joven héroe del partido anterior, Santi López, fue expulsado tras una imprudente entrada en los minutos finales.

México, que había logrado eliminar a Argentina en la ronda previa y alcanzado el torneo mundial gracias a ser mejor tercero de grupo, vio cómo la ilusión se disolvía en cuestión de minutos. Ahora, toca una lectura profunda: ¿qué falla en la formación, en el temple, en la ejecución? Una derrota así deja más preguntas que respuestas.

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