Afición mexicana pierde interés en la Liga MX rumbo al Mundial 2026, revela estudio

Foto: Paco Chimal/Qronistas

 

A meses de que México reciba la Copa Mundial de la FIFA 2026 —y haga historia como el primer país en organizar tres ediciones— surge una alerta para la industria del futbol nacional. Truth Finder Consulgency, la división de investigación de McCann Worldgroup México, presentó el estudio “Tiempo extra: El dilema del futbol en México”, basado en 600 encuestas a nivel nacional, cuatro grupos de enfoque y un análisis cultural profundo del aficionado mexicano.
El objetivo: entender por qué, pese al tradicional arraigo del futbol, la conexión emocional entre el público y el deporte atraviesa un declive evidente.

 

Un Mundial gigantesco… pero una afición desconectada

Joan Frías, director de marketing y consultoría de McCann Worldgroup México, destacó la magnitud del Mundial 2026:

  • 104 partidos, un 62.5% más que la edición anterior
  • Más de 3 mil millones de dólares en derrama económica
  • 40 mil empleos generados por obras de infraestructura
  • 5.5 millones de visitantes internacionales proyectados

Pero el estudio advierte que ese entusiasmo global convive con una crisis de identidad en el futbol mexicano. Según Frías, la afición siente que el futbol nacional “no juega para ella”: percibe poca transparencia, baja calidad y una pérdida de identidad que erosiona la pasión.

Fragmentación, frustración y el costo de ver futbol en México

El informe subraya un problema clave: el acceso al futbol está más fragmentado que nunca. Para seguir a sus equipos, los aficionados deben contratar múltiples plataformas, alternar entre servicios de streaming o buscar opciones no oficiales.

Frías lo resumió con ironía: “Hoy, un fan necesita más suscripciones que el joystick.”

A esto se suma la enorme maquinaria económica del futbol:

  • Para el Clausura 2025, los clubes gastaron 71 millones de dólares en fichajes.
  • El futbol mueve cerca de 100 mil millones de pesos en la industria del entretenimiento.

Pese al desencanto, la afición mantiene vivo el ritual: reuniones, botanas, decoración, jersey y convivencia. Solo 2% de los mexicanos ve los partidos en solitario.

El estudio identifica tres tipos de aficionado:

  • Fanático apasionado
  • Aficionado de corazón
  • Fan del Mundial

Un punto común: el futbol sigue siendo un fenómeno comunitario, no individual.
Y el jersey continúa como símbolo emocional: 4 de cada 10 aficionados lo usan en cada partido.

La Selección Mexicana ya no conecta igual

La mística que antes acompañaba a la Selección ha disminuido. El público no siente cercanía con las nuevas figuras, pero el nacionalismo y el rol de México como anfitrión del Mundial mantienen cierto interés. Factores externos —como la necesidad colectiva de escapar del clima social tenso— también impulsan el entusiasmo hacia 2026.

La oportunidad para las marcas

El estudio no se limita al diagnóstico: ofrece una ruta para marcas y la industria del futbol.

  • Pertenencia y comunidad: Integrarse a los rituales familiares, no hablarle solo al aficionado aislado.
  • Simbología auténtica: No usar clichés futboleros; entender la carga emocional de jersey, escudo y rituales.
  • Catarsis colectiva: En un contexto social complejo, el futbol opera como escape emocional. Las marcas que amplifiquen esa catarsis conectarán mejor.
  • El “flex” mexicano: El orgullo nacional debe comunicarse de manera moderna y culturalmente relevante.

Reconstruir la narrativa

La conclusión es contundente: la cultura futbolera mexicana sigue viva, pero se siente mal representada. El amor por el futbol permanece, pero la afición espera que clubes, medios y marcas recuperen una narrativa auténtica.

El Mundial 2026 abre una oportunidad histórica para reconectar.

“El futbol vive en la gente. Las marcas deben jugar con ellos, no solo frente a ellos”, resume el estudio.

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