El futuro del boxeo en Japón se encuentra en riesgo tras el fallecimiento de dos pugilistas en agosto y la hospitalización de otros atletas en meses recientes, advirtió la Comisión Japonesa de Boxeo (JBC). La organización reconoció que, de no implementar medidas de seguridad más estrictas, el deporte podría dejar de practicarse en el país asiático.

Los boxeadores Shigetoshi Kotari e Hiromasa Urakawa, ambos de 28 años, participaron en una función celebrada en Tokio el 2 de agosto y fallecieron días después, tras haber sido sometidos a cirugías cerebrales. A estos casos se suman el de Kazuki Anaguchi, quien murió en diciembre de 2023, y el de Ginjiro Shigeoka, de 25 años, actualmente en coma luego de desvanecerse en un combate realizado en Osaka.

La situación se agravó la semana pasada, cuando se informó que un púgil amateur permanece inconsciente después de una operación cerebral realizada tras un entrenamiento. Estas tragedias han generado una profunda preocupación en el boxeo japonés y abierto un debate sobre las condiciones de seguridad en el deporte.

“Si no mejoramos las cosas, este deporte no podrá continuar. Estamos en un momento crucial en el que un deporte centenario podría desaparecer”, declaró Tsuyoshi Yasukochi, secretario general de la JBC, en entrevista con AFP.

Entre las medidas en análisis se incluyen pruebas de orina para detectar deshidratación, factor que aumenta la vulnerabilidad del cerebro a las hemorragias, y un mayor control sobre las drásticas reducciones de peso que realizan los peleadores previo a sus combates.

La JBC admitió que el boxeo en Japón se encuentra “en una encrucijada” y que no puede mantenerse la visión de que las tragedias son un riesgo inherente al deporte, por lo que se busca un plan integral para garantizar la seguridad de los atletas y preservar la práctica del boxeo profesional en el país.

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