Se acabó la espera para Milwaukee. Los Brewers vencieron 4-1 a los Tampa Bay Rays en el Juego 5 y conquistaron la primera Serie Mundial de su historia, con lo que cerraron el Clásico de Otoño por 4-1 en la serie.

En el Tropicana Field, la novena de Wisconsin respondió después de que Tampa Bay alargara la definición con su dramática victoria en 12 entradas. Esta vez, Milwaukee tomó el control desde temprano y sostuvo la ventaja hasta el último out para convertir una temporada histórica en el primer campeonato de la franquicia.

 

Misiorowski marcó el ritmo desde la lomita

Jacob Misiorowski fue clave para la consagración. El abridor mantuvo a los Rays sin carrera y permitió apenas dos imparables durante cinco entradas y dos tercios, antes de abandonar el encuentro por calambres en la pantorrilla derecha. Su trabajo dejó a Milwaukee en posición de administrar la ventaja con el bullpen.

La ofensiva de los Brewers abrió el marcador en la segunda entrada, cuando Cooper Pratt conectó un sencillo productor. El novato volvió a intervenir en el quinto episodio, cuando Milwaukee amplió la diferencia con un imparable productor de David Hamilton.

En la sexta, William Contreras impulsó otra carrera con un doble y Pratt añadió una más con un elevado de sacrificio. La ventaja de 4-0 obligó a Tampa Bay a buscar una remontada que nunca terminó de tomar forma.

Cooper Pratt y Jackson Chourio hicieron historia

Pratt fue uno de los nombres propios de la noche, con dos imparables y dos carreras impulsadas. Además, estableció una marca para novatos al encadenar hits en seis turnos consecutivos dentro de la Serie Mundial.

Jackson Chourio también dejó su huella: acumuló 11 imparables en los cinco partidos, un récord para una Serie Mundial disputada a cinco juegos. La producción de los jóvenes se convirtió en uno de los sellos de un equipo que encontró respuestas en los momentos decisivos.

Milwaukee cierra una espera de décadas

Los Rays evitaron la barrida en el Juego 4 con el batazo de Ben Williamson en la duodécima entrada y obligaron a Milwaukee a volver al campo. Los Brewers respondieron con una actuación sólida, controlaron el partido decisivo y no permitieron que la serie regresara a Wisconsin.

La franquicia, que comenzó su historia en 1969 como Seattle Pilots y se trasladó a Milwaukee al año siguiente, había disputado su única Serie Mundial anterior en 1982, cuando cayó ante San Luis en siete juegos. Esta vez, los Cerveceros completaron el trabajo y levantaron el trofeo por primera vez.

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