El Frost Bank Center de San Antonio fue escenario de una coronación histórica. Los New York Knicks conquistaron el título de la NBA al vencer 94-90 a los San Antonio Spurs en el Juego 5 de las Finales 2026, cerrando la serie 4-1. Nueva York levantó el Trofeo Larry O’Brien por primera vez desde 1973, en una noche que perteneció por completo a Jalen Brunson, quien anotó 45 puntos y fue reconocido como MVP de las Finales.

Los Knicks remontaron déficits de dos dígitos en los cuatro juegos que ganaron en esta serie. El sábado, la desventaja máxima fue de 16 puntos, y San Antonio lideraba por 10 a falta de ocho minutos para el final. Brunson respondió con 13 puntos consecutivos en el cuarto periodo para poner a Nueva York al frente. La flotadora decisiva la anotó con 65 segundos en el reloj, y el intento de triple de Wembanyama sobre la bocina no entró, sellando el campeonato.

Brunson terminó con 45 puntos, la mayor anotación de un jugador de los Knicks en un partido de Finales, superando los 38 de Willis Reed en 1970. Mikal Bridges fue el segundo máximo anotador de Nueva York con 14 puntos. Por San Antonio, Ron Harper Jr. sumó 25 y Wembanyama cerró con 19, pero fue 7 de 19 en tiros de campo.

El antecedente inmediato marcó el ritmo de esta conquista: en el Juego 4, los Knicks protagonizaron la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA al revertir una desventaja de 29 puntos y ganar 107-106 con un tip-in de OG Anunoby a 1.2 segundos del final. Esa victoria quebró psicológicamente a los Spurs, que llegaron al Juego 5 sabiendo que enfrentaban a un equipo que no reconoce los juegos perdidos.

El entrenador Mike Brown resumió la esencia de este equipo: «Tenemos guerreros en este equipo.» El técnico de los Spurs, Mitch Johnson, fue directo: «El mejor equipo ganó.» El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, escribió en redes sociales una sola palabra: «HISTORIA», y anunció que el desfile de campeones se realizará el próximo jueves.

Es el tercer título de la franquicia neoyorquina, tras los campeonatos de 1970 y 1973, y el fin de la sequía más larga en la historia de uno de los mercados más grandes del deporte mundial.

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