Un ataque a un bar este martes ha causado la muerte de al menos 26 personas y heridas graves a más de una decena en Coatzacoalcos. La Fiscalía General del Estado de Veracruz, condenó “de manera enérgica” los hechos que provocaron un incendio en el local “Caballo Blanco”, e investiga si el fuego fue intencionado, según ha hecho público en un comunicado.  Por su parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador señaló que “es lamentable que la delincuencia organizada actúe de esta manera, es lo más inhumano que puede haber”.

La Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz confirmó la muerte de 26 personas, 16 hombres y 10 mujeres; además, 11 personas han resultado heridas. El ataque ocurrió sobre las diez de la noche del martes. Medios locales indican que el atentado se produjo tras la irrupción de varios atacantes armados que primero abrieron fuego contra el bar y después lanzaron al interior cócteles molotov. El incendio originado ocasionó el pánico entre las personas que estaban en el lugar, muchas de las cuales no pudieron abandonarlo a tiempo, según testimonios recogidos por la agencia EFE. Al lugar del siniestro han acudido familiares de los empleados para saber su estado, según informa la agencia France-Presse.

Se ha puesto en marcha un operativo de búsqueda de los responsables. López Obrador ha afirmado que uno de los autores materiales de la masacre es Ricardo “N”, alias La Loca, a quien las autoridades estatales detuvieron el pasado mes de julio y liberaron en menos de 48 horas. El gobernador del Estado, Cuitláhuac García, ha calificado en un tuit el incendio de “artero crimen” y ha afirmado que no quedará “impune”. Las autoridades locales han señalado que el motivo del ataque está relacionado con una pugna por la venta de drogas en ese local nocturno. “En Veracruz no se toleran ya a los grupos delictivos”, ha añadido García. Según sus declaraciones a medios locales, los atacantes mantienen secuestrado al dueño del bar, a quien sacaron del lugar al dueño del lugar antes de iniciar el fuego.

El ataque en Coatzacoalcos ha dejado entrever la profundidad a la que el crimen organizado ha calado en las instituciones públicas. El gobernador García ha cargado contra la policía estatal y el fiscal de Veracruz por haber liberado el mes pasado a Ricardo “N”, uno de los presuntos responsables, sin ponerlo antes a disposición de la justicia. Sin especificar demasiado, el secretario de Seguridad de Veracruz, Hugo Gutiérrez, se ha sumado a la discusión y ha asegurado en Twitter que se ha pedido a López Obrador la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) ante la “evidente corrupción” de los procuradores locales. “Hay que investigar la actuación de la Fiscalía de Veracruz. Estamos pidiendo que la FGR atraiga el hecho y se haga una investigación a fondo”, ha confirmado el presidente.

En Veracruz, el Cartel Jalisco Nueva Generación se disputa con gran intensidad desde hace unos meses el control del narcomenudeo con Los Zetas. Las últimas cifras han apuntado que en lo que va del año unas 1.600 personas han sido asesinadas, un promedio de siete homicidios al día. Hace apenas cuatro meses un comando armado irrumpió en una fiesta en el municipio de Minatitlán y asesinó a 14 personas, entre ellas, un menor de edad. La repercusión que tuvo ese hecho abrió un debate sobre las dificultades del Gobierno federal para poner un freno al crimen organizado en uno de los Estados más violentos. La llegada de la Guardia Nacional, que puso pie cinco días después de la matanza, no ha logrado contener hasta el momento la lucha entre los grupos delictivos.

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