PRIMERA CAÍDA.

Los que se quedaron como dicen en el pueblo “vestidos y alborotados”, fueron los estudiantes de la UAQ, quienes habían hecho la invitación al gobernador Francisco Domínguez Servién, a continuar el diálogo sobre el tema del costo y subsidios del transporte público en la mismísima Universidad (pues ya lo habían hecho en Palacio de Gobierno con funcionarios estatales), pero nadie llegó. Por lo pronto, el Consejo Universitario ya convocó a una sesión extraordinaria para que de una vez por todas, el panista acuda a platicar del tema con los estudiantes y veremos de qué cuero sales más correas. ¿O será que los volverá a dejar plantados por su apretada agenda? Además, de que el tiempo corre y la fecha para que la supuesta mejora del servicio se haga evidente, se cerca. ¿Le alcanzará al gobierno enmendar el camino o será que comenzaron a cavar sus aspiraciones por retener el gobierno de Querétaro en 2021?

 

SEGUNDA CAÍDA.

Al que de plano se le hizo la boca chicharrón fue al secretario de Salud, Julio César Ramírez Argüello, quien tal vez, poseído por la ideología de la diputada Elsa Méndez, declaró que las personas homosexuales no pueden donar sangre, quesque por seguridad. Pues, si una persona tiene esas preferencias, “indica que probablemente haya tenido relaciones sexuales”, y por ello el riesgo. Al principio del año había varios funcionarios candidatos al peor servidor público de la administración panchista, pero definitivamente, Ramírez Argüello se ganó el premio y deberá exigirlo desde ahora. Si según el flamante (e inteligente) secretario de Salud, se desconfía de la sangre de este grupo, nos quedaría la duda si las pruebas que realizan a todos los donadores se hacen de manera eficiente, pues, que yo sepa, hay gente que con tal de obtener el certificado de donación, pueden mentir en la entrevista que hacen y ocultar sus “pecadillos” al hospital. ¿Eso es más seguro, señor funcionario?

 

TERCERA CAÍDA.

A lo largo de los últimos años habíamos sido testigos (algunos en mayor o menor medida, según la edad) del cinismo de los políticos y su “locura” de poder que, en algunos casos, no tiene límites. Sin embargo, si temas como la adhesión desinteresada de priistas y panistas a MORENA, la contratación de Manuel Bartlett en la CFE, los comentarios de Vicente Fox en Twitter o la pelea de vecindad que traen Gerardo Fernández Noroña y Felipe Calderón en redes sociales, fueran poco, el que ahora sí se voló la barda fue Javier Duarte, quien supuestamente, al no poder tener acceso a una computadora o celular, dicta a alguien sus tuits por teléfono y estos los publican en su nombre. Habrase visto semejante cosa. Y de pilón, algunos medios de comunicación le hacen el caldo gordo para hacerlo pasar por una blanca palomita. Chale.

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