PRIMERA CAÍDA.

Me queda claro que México vive actualmente dos realidades. Realidades duras que no tienen nada que ver con que, si el PRI está en el poder, o el PAN, o Morena; una realidad en donde por un lado, la división entre “fifís” y “chairos” hace caldo de cultivo en las redes sociales, aumentando el tono de discusión hasta las amenazas y agrediendo por todos los lados posibles a quienes piensan de una u otra forma. Y otra muy al norte, en donde la esperanza en una mejor calidad de vida pone en riesgo a familias enteras y que si mal les va, en el mejor de los casos serán deportados antes de ser abandonados en el desierto a morir. ¿Podrá el gobierno del presidente AMLO poner fin a ambas divisiones o será responsable directo de que, en algún punto, ambas realidades se alcancen y sea apenas el comienzo del fin?

 

SEGUNDA CAÍDA.

Una de cal por las que van de arena. Y es que, finalmente los diputados locales se pusieron a trabajar y le hicieron un favor a Querétaro. No, no renunciaron a sus bonos y dietas económicas, sino que aprobaron prohibir los plásticos y unicel de un solo uso, por lo que comerciantes, eloteros, taqueros, pizzeros, hamburgueseros, organizadores de fiestas y demás, tendrán que ir pensando en cómo harán para sustituir los platos y vasos que usan para la comida para llevar. El Congreso fijó plazo de un año -después de que se publique en el Diario Oficial La Sombra de Arteaga- para que se cumpla al cien por ciento esta ley. De acuerdo con lo que sabemos, una bolsa de plástico tarda 150 años en degradarse y una pieza de unicel hasta mil años, por lo que, ahora sí, se sacaran un 10 los legisladores locales. Nosotros, los mortales acostumbrados a usar este tipo de productos, ya veremos cómo le haremos, todo sea por contener este problema de contaminación.

 

TERCERA CAÍDA.

Lo que no cayó nada bien en la afición futbolera queretana fue el festejo de Camilo “el Lobo” Sanvezzo tras el gol que le metió a Gallos en su partido de la Copa MX esta semana. Apenas unos días antes, se había dado a conocer el traspaso del brasileño al conjunto fronterizo y los albiazules ya lloraban la salida del artillero. Pero bastó que Sanvezzo metiera su primer gol en su nuevo equipo para celebrar como si le hubiera metido al Real Madrid en la final de Champions. Mientras unos defienden el derecho del lobo de celebrar una anotación como le venga en gana, otros -los más- han comenzado a desempolvar los recuerdos del eterno capitán, Mauro Gerk, y su indiscutible respeto por la institución que le dio una oportunidad y una afición que jamás lo olvidará y quien no celebró cuando le anotó al Querétaro posterior a su salida. Así las cosas, en la capital de la gordita de maíz quebrado.

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